Estudia cada oído por separado, estimulando el canal semicircular horizontal con agua o aire a distinta temperatura.
Mide la respuesta del canal horizontal y del nervio vestibular superior al estímulo térmico, registrando el nistagmo que provoca. Es la prueba que evalúa cada laberinto por separado, a baja frecuencia.
Cuantifica la debilidad vestibular de un lado (paresia canalicular); orienta, no diagnostica sola. Complementa el vHIT —que evalúa la alta frecuencia— y aporta en el estudio de la neuritis vestibular.
Ejecutamos el registro e informamos los hallazgos. La indicación y la interpretación final son de su otorrinolaringólogo, a quien vuelve el paciente.