La técnica que devuelve las partículas del oído interno a su lugar, ejecutada con precisión en el momento que tu otorrinolaringólogo lo indica.
Es una secuencia precisa de movimientos de cabeza y tronco que reubica las partículas (otoconia) desplazadas dentro de los canales semicirculares del oído interno y que generan el vértigo posicional. No usa fármacos ni cirugía: trabaja con la física del propio oído.
Una maniobra solo resuelve si se aplica al canal y al lado correctos. Antes corresponde una evaluación posicional dirigida —Dix-Hallpike y prueba de giro en supino— que determina dónde está alojada la otoconia y distingue el cuadro de otras causas de mareo.
La guía de práctica clínica de la AAO-HNS sobre vértigo posicional (VPPB) establece la reposición canalicular como conducta de elección, y recomienda con fuerza:
El oído interno detecta; el cerebro integra y compensa. Si los síntomas persisten, el cuadro recurre o coexiste con otra alteración, el siguiente paso es la rehabilitación vestibular: donde el cerebro reentrena el equilibrio funcional.