El vertigo que se cura en una sesion

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Vertigo posicional benigno (VPPB): cristales microscopicos del oido interno se desplazan y mandan senales falsas de movimiento al cerebro.

Una sola maniobra de reposicionamiento (llamada maniobra de Epley) resuelve el 80% de los casos en la primera consulta (Hilton 2014, revision Cochrane).

¿Qué es el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB)?

Según la guía clínica de la Academia Americana de Otorrinolaringología (AAO-HNS, por sus siglas en inglés), publicada por Bhattacharyya y colaboradores en 2017, el vértigo posicional paroxístico benigno —conocido por sus siglas VPPB— es la causa más frecuente de vértigo en adultos. Su nombre describe el cuadro: aparece al cambiar la posición de la cabeza (posicional), se presenta en episodios cortos e intensos (paroxístico, es decir, en crisis breves) y no representa un riesgo para la vida ni para la salud general (benigno).

De acuerdo con la literatura clínica revisada por la AAO-HNS, el cuadro típico es una sensación de giro que dura entre 10 y 60 segundos, desencadenada por movimientos cotidianos como acostarse, levantarse de la cama, girar al otro lado mientras se duerme, agacharse o mirar hacia arriba. Es frecuente que la persona despierte con el cuadro y, al pasar el episodio, quede con cierta inestabilidad residual durante el día.

Los datos epidemiológicos citados en la guía indican que, aunque puede aparecer a cualquier edad, el VPPB es más frecuente en adultos sobre los 50 años y afecta a mujeres en aproximadamente el doble de proporción que a hombres.

Por qué se desplazan los cristales del oído

La explicación fisiopatológica (es decir, cómo se produce el problema en el cuerpo) establecida por la literatura otorrinolaringológica describe que dentro del oído interno existen unas estructuras llamadas otolitos: cristales microscópicos de carbonato de calcio adheridos a una membrana en el utrículo, una pequeña cámara del sistema vestibular (el sistema del oído interno encargado del equilibrio). Estos cristales son fundamentales para que el cerebro detecte la posición de la cabeza con respecto a la gravedad.

Según los modelos aceptados desde los trabajos de Schuknecht en los años 60 y mantenidos por la guía actual de la AAO-HNS, el VPPB ocurre cuando algunos de estos cristales se desprenden de su lugar habitual y migran a uno de los canales semicirculares (los conductos en forma de anillo dentro del oído interno que detectan los movimientos de rotación de la cabeza). En la mayoría de los casos los cristales se alojan en el canal posterior, uno de los tres canales semicirculares de cada oído. Una vez allí, cada movimiento de cabeza hace que los cristales se desplacen dentro del canal, generando una señal anormal que el cerebro interpreta como un movimiento giratorio que en realidad no está ocurriendo.

La guía de Bhattacharyya y colaboradores documenta que en la mayoría de los casos no se identifica una causa precisa para el desprendimiento. Las situaciones que la literatura asocia a su aparición son los traumatismos craneales (golpes en la cabeza), los procesos inflamatorios del oído interno, periodos prolongados en cama y, de manera más común, el envejecimiento natural del sistema vestibular.

Síntomas típicos: cuándo sospechar VPPB

De acuerdo con los criterios clínicos descritos en la guía AAO-HNS, el cuadro del VPPB tiene características reconocibles que permiten sospecharlo incluso antes de la consulta. La sensación principal documentada es de giro intenso (la persona siente que el entorno se mueve o que ella misma gira), no de mareo difuso ni de inestabilidad permanente.

La literatura establece que los episodios siempre se desencadenan con un cambio de posición de la cabeza. Las situaciones más frecuentemente reportadas son: al acostarse —especialmente al apoyarse del lado afectado—, al darse vuelta en la cama, al levantarse en la mañana, o al inclinarse hacia adelante o hacia atrás. La duración del episodio agudo, según los datos clínicos, casi nunca supera el minuto y cede al quedarse quieto.

Tal como se describe en la guía clínica, entre los episodios la persona puede sentirse normal o quedar con sensación residual de inestabilidad y leve náusea. Un punto importante señalado por la AAO-HNS: el cuadro puro de VPPB no presenta pérdida de audición, ni zumbidos nuevos en los oídos, ni dolor de oído asociados. La presencia de estos síntomas obliga al especialista a considerar otros diagnósticos.

El diagnóstico: la maniobra de Dix-Hallpike

Según la guía de la AAO-HNS, el diagnóstico del VPPB es eminentemente clínico (se hace en consulta, sin necesidad de exámenes de imágenes ni de laboratorio) y se realiza mediante una prueba específica llamada maniobra de Dix-Hallpike. Es una prueba en la que el especialista mueve la cabeza del paciente en una secuencia determinada para reproducir, de manera controlada, las condiciones que desencadenan el vértigo. La guía la establece como el estándar de diagnóstico para el VPPB del canal posterior, que según los datos epidemiológicos representa entre el 85 y el 95 por ciento de todos los casos de VPPB.

La descripción de la prueba publicada en la literatura indica que el otorrinolaringólogo posiciona la cabeza del paciente en una secuencia precisa que provoca el desplazamiento de los cristales sospechosos. Esto permite confirmar el diagnóstico e identificar cuál de los oídos y cuál de los canales semicirculares está comprometido.

Los criterios diagnósticos establecidos por la AAO-HNS señalan que, si hay VPPB del canal posterior, durante la maniobra aparecerá un movimiento involuntario de los ojos llamado nistagmo (un movimiento rápido y rítmico de los ojos que el paciente no puede controlar y que dura unos segundos), característico y de breve duración, que confirma el diagnóstico. La guía clínica detalla las características específicas del nistagmo para distinguir el canal afectado.

El tratamiento: la maniobra de Epley en una sola sesión

El tratamiento de elección para el VPPB del canal posterior, según la guía AAO-HNS, es la maniobra de Epley, también llamada maniobra de reposicionamiento de canalitos. La literatura la describe como un procedimiento manual realizado por el otorrinolaringólogo que, mediante una secuencia controlada de movimientos de cabeza y cuerpo, lleva los cristales fuera del canal semicircular y los devuelve al utrículo, donde no causan síntomas.

La revisión sistemática Cochrane de Hilton y Pinder (2014), que analizó múltiples ensayos clínicos controlados (estudios donde se compara el tratamiento con un grupo que no lo recibe, considerados la evidencia más confiable en medicina), concluyó que la maniobra de Epley resuelve el cuadro en aproximadamente el 80 por ciento de los pacientes en una sola sesión. Los estudios incluidos en la revisión también documentan que, en los casos en que persiste algún síntoma, una segunda sesión a la semana siguiente suele ser suficiente.

De acuerdo con la guía clínica, después de la maniobra es habitual sentir cierta inestabilidad durante 24 a 48 horas, que cede sola. La AAO-HNS revisó específicamente la evidencia sobre las precauciones posturales que tradicionalmente se recomendaban en las primeras horas post-maniobra (como dormir con la cabeza elevada o evitar agacharse) y concluyó que los estudios disponibles muestran que la maniobra es igualmente efectiva con o sin estas restricciones.

Por qué los sedantes vestibulares no son la solución

Una práctica frecuente y, según señala la guía AAO-HNS, poco efectiva en el manejo del VPPB es la prescripción de medicamentos sedantes vestibulares (fármacos que disminuyen la actividad del sistema del equilibrio) para «calmar el mareo». La guía explica que estos fármacos pueden reducir la sensación de vértigo de manera transitoria, pero no actúan sobre la causa real del problema, que es el desplazamiento físico de los cristales en el canal semicircular.

La AAO-HNS además advierte que los sedantes vestibulares interfieren con el proceso natural de compensación del cerebro (el mecanismo por el cual el cerebro se adapta y aprende a manejar las señales alteradas del oído interno) y pueden prolongar la inestabilidad residual. Por este motivo, la guía clínica desaconseja explícitamente su uso rutinario en el VPPB y recomienda la maniobra de reposicionamiento como tratamiento de primera línea.

La literatura también es clara respecto al reposo en cama: según los modelos fisiopatológicos aceptados, los cristales no se reabsorben con el tiempo si quedan ubicados en un canal semicircular. La única forma efectiva documentada de resolverlo es desplazarlos físicamente al lugar correcto mediante la maniobra adecuada.

Cuándo consultar a un ORL en Puerto Montt o Puerto Varas

Las recomendaciones generales derivadas de la guía AAO-HNS sugieren que cualquier episodio de vértigo rotatorio (sensación de giro) que aparece con cambios de posición y dura segundos a un minuto debe ser evaluado por un otorrinolaringólogo (ORL: el especialista médico del oído, la nariz y la garganta). Según la evidencia citada, el diagnóstico es rápido y el tratamiento, en la mayoría de los casos, se resuelve en la misma consulta.

La literatura sobre prevención de caídas en adultos mayores enfatiza la importancia de consultar pronto cuando el cuadro afecta la vida diaria, limita para conducir, trabajar o dormir, o se mantiene por más de una semana. Aunque el VPPB es benigno por definición, los estudios muestran que la inestabilidad mantenida aumenta el riesgo de caídas, especialmente en personas mayores.

En Vértigo Cero atendemos casos de vértigo posicional en Puerto Montt y Puerto Varas siguiendo los protocolos establecidos en la guía AAO-HNS. La evaluación incluye la maniobra de Dix-Hallpike para confirmar el diagnóstico y, cuando se confirma el VPPB, la maniobra de Epley como tratamiento en la misma sesión.

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Referencias cientificas

  • Bhattacharyya et al. 2017. Clinical Practice Guideline: Benign Paroxysmal Positional Vertigo (Update). Otolaryngology–Head and Neck Surgery (AAO-HNS). DOI: 10.1177/0194599816689667
  • Hilton & Pinder 2014. The Epley (canalith repositioning) manoeuvre for benign paroxysmal positional vertigo. Cochrane Database of Systematic Reviews. DOI: 10.1002/14651858.CD003162.pub3

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